Un informe de AGCS (Allianz Global Corporate & Speciality) apuesta por un futuro de la movilidad claramente eléctrico como respuesta ante el cambio climático. Sin embargo, el crecimiento del parque de estos vehículos trae, según ese estudio, nuevos problemas, costes de reparación más altos, amenaza de incendios o problemas electrónicos y relacionados con la eliminación de componentes de las baterías.

Este estudio destaca que se espera que los vehículos eléctricos disparen sus ventas en virtud de sus precios más bajos, la mayor posibilidad de elegir distintos modelos, mayor autonomía o la exigencia de consumidores y gobiernos de coches más limpios.

Estadísticamente, todo parece indicar que los vehículos eléctricos se ven involucrados en menos accidentes en la actualidad, más cuando recorren distancias cortas. Sin embargo, cualquier daño que afecte a sus elementos de alta tensión pueden ser más costosos de reparación. Es el caso de la batería que, por lo general, se reemplaza completamente en caso de impacto y que, por lo demás, no son pocas las reparaciones que exigen la intervención de talleres especializados, según el jefe de investigación del Centro Allianz de Tecnología Automotriz (AZT Automotive).

El informe define varias amenazas específicas de los coches eléctricos:

  • El fuego, en tanto que componentes eléctricos defectuosos o cortocircuitos pueden provocar un incendio, mientras que las baterías de litio pueden arder al dañarse, sobrecargarse o someterse a altas temperaturas. Además, estos incendios son intensos y difíciles de extinguir y liberan gases tóxicos, más allá de que su extinción puede demorarse 24 horas o más y que los servicios de extinción tienen una experiencia muy limitada en estas tareas.
  • Cuestiones medioambientales puesto que la tecnología de las baterías exige niveles altos de materias primas como el cobalto y litio y, por tanto, es esencial realizar reciclaje y reutilización de estos materiales. Por otro lado, la preocupación relacionada con la extracción medioambientalmente sostenible o socialmente aceptable exige trazabilidad o transparencia en las cadenas de suministro. Además, las baterías de litio pueden presentar riesgos de contaminación si no se desechan adecuadamente.
  • La juventud de las tecnologías, con ciclos muy cortos de desarrollos, podría suponer un incremento de defectos y problemas de calidad que llevarían a retiradas de productos de la industria, según el análisis de riesgos de AGCS.
  • Con mayor conectividad y dependencia de datos, sensores y software aumenta la vulnerabilidad cibernética, incluyendo en este concepto los ataques maliciosos, errores, fallos…

Todo esto lleva a que, para las compañías de seguros, esta nueva tecnología crea nuevos riesgos y responsabilidades cambiantes.

Así, aunque los coches eléctricos tienen menos piezas, éstas están más integradas y conectadas a otras, por lo que se crea una nueva “capa de complejidad” y provoca preguntas sobre cómo interactúan entre sí y que productor o proveedor es responsable de un defecto. Habrá por tanto, nuevas exposiciones y responsabilidades divididas.

Por otro lado, los riesgos de incendios y explosiones ligados a las baterías de alto voltaje podrían dar lugar a reclamaciones de terceros, como los propietarios de aparcamientos, con escenarios muy diversos: desde cables de batería sobrecalentados hasta averías que provocan incendios.

Así, las aseguradoras pueden esperar un aumento potencial de las reclamaciones de responsabilidad y de las retiradas adecuadas de productos y componentes, tiempos de desarrollos más rápidos y periodos de prueba más cortos. También quedarían expuestas por la responsabilidad de los usuarios, humos tóxicos y riesgos de incendio o contaminación.

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