En anterior generación, la comercializadas desde 2007 hasta ese mismo 2020, el Fiat 500 contó con diferentes motores de gasolina y Diesel. Incluso con una versión Hybrid con una pequeña batería de iones de litio y asistente del motor 1.0 de combustión (denominado BSG) de 3,6 kW. Pero ya es sólo eléctrico.

2020. El Fiat 500 ya es sólo eléctrico

Con el cambio de generación, este pequeño Fiat (su longitud, 3,63 m de largo, apenas varía 6 cm) no sólo se estrena una plataforma nueva, sino que los motores térmicos desaparecen de la oferta del modelo más pequeño de la marca.

Esta tercera generación del Fiat 500 se caracterizará, por tanto, por volcarse en la oferta eléctrica, para lo que incorpora versiones con dos motores síncronos de imanes permanentes distintos. Se sitúan bajo el capó delantero y mueven ese eje anterior.

El Fiat 500e tiene en los Honda e y Mini Cooper SE los coches de características más parecidas, los tres con aire retro y precios altos para sus tamaños.

Por un lado, hay uno de 87 kW a 4.200 rpm y 220 Nm, con una batería de 42 kWh -de los que son útiles 37,3 kW- con la que la autonomía es de 320 km (WLTP) con refrigeración líquida. La velocidad punta está autolimitada a 150 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h se cierra en 9,0 segundos.

El Fiat 500e puede, así mismo, utilizar otro motor menos potente, de 70 kW conseguidos a 3.500 rpm y, también, 220 Nm, con el que la batería es también de menor capacidad. Tiene 23,7 kWh -21,3 kWh de capacidad neta-, de modo que la autonomía se reduce a, aproximadamente, 185 km. Al cierre de estas líneas aún no se ha homologado con la norma WLTP. Esta batería de 395 V pesa sólo 188 kilos, por los 294 de la más grande, que tiene una tensión de 350 V. La de menor capacidad tiene menor número de celdas 108 situadas en serie en lugar de 192, en este caso, con dos paquetes en paralelo, cada uno con 96 celdas en serie. En todos los casos, son de 60 Ah y las celdas son fabricadas por Samsung.

A diferencia del motor de 87 kW, que se puede ligar a tres niveles de acabado, éste de 70 kW sólo se asocia con uno y, además, con menor equipamiento de serie que los del más potente. Su velocidad punta es inferior, 135 km/h; y la aceleración de 0 a 100 km/h, parecida: 9,5 segundos.

El sistema de carga con corriente continua admite diferente potencia, según la batería. Con la de menor capacidad, 50 kW, con la de 42 kWh, hasta 85 kW. Esta diferencia se explica en tanto que Fiat ha querido que el tiempo de carga de ambas sea similar. Así, se puede obtener en 5 minutos energía para 50 km o bien conseguir el 80 por ciento de la capacidad útil de la batería en 35 minutos. Para ello emplea un conector CCS o Combo 2. Ambas también puede utilizar corriente alterna con potencias de hasta 11 kW. Fiat vende el Easy Wallbox por 400 euros, un cargador doméstico permite estabilizar la carga desde 2,4 hasta 7,4 kW.

Con corriente alterna, la potencia máxima admitida por el cargador embarcado es de 7,4 kW; con continua, depende de la potencia de la capacidad de la batería, con un máximo de 85 kW.

El Fiat 500e dispone de tres modos de conducción. Normal, Range, en el que se puede conducir exclusivamente con el acelerador, puesto que se consigue una alta retención al aliviar la presión sobre este pedal e, incluso, parado en un semáforo o un stop no es necesario mantener el freno pisado, como si ocurre en el normal; y Sherpa. Este último ajusta la velocidad máxima a 80 km/h, hace menos directa la respuesta del motor al acelerador y desactiva el climatizador o los asientos calefactados, entre otros elementos que consumen electricidad. Si se acelera al máximo, la limitación de velocidad se vence pero, al dejar de hacerlo, vuelve a activarse.. Por debajo de 24 km de autonomía, cuando entra en funcionamiento el Turtle mode, los modos de conducción quedan desactivados.

Está al alcance del conductor, entre los dos asientos delanteros, la posibilidad de elegir el grado de retención con que quiere contar cuando deja de acelerar.

El 500e ofrece con el Fiat Co-Driver conducción autónoma de nivel 2 gracias a un control inteligente de crucero adaptativo (iACC) con capacidad para centrar al vehículo en el carril y mantenerse en él sin que el conductor preste atención al volante.

La carrocería de cuatro puertas, con dos de ellas en el lado derecho, también es uno de los formatos disponibles del 500e, al igual que la Cabrio con techo de lona.

Su precio arranca de 24.900 euros para la versión de 70 kW, que sólo está disponible con la carrocería de techo de chapa; y 28.400 para la de 87 kW, ésta también con versión Cabrio. Esta versión con techo de lona motorizado cuesta 3.000 euros más que la estándard.

Más adelante contará con la carrocería Trepiuno o 3+1, con dos puertas -la trasera, más pequeña, de apertura en sentido contrario de la marcha- en el lado del acompañante: la trasera sólo puede abrirse cuando lo está la delantera. Cuesta 2.000 euros más que la de techo metálico y dos puertas. El ángulo de apertura de la puerta trasera es de 83º y, cuando ambas están abiertas, el hueco resultante -no hay pilar central, que se integra en la puerta posterior- tiene una anchura de 142 cm. De ellos, 52 cm corresponden a la puerta trasera.

2012. Por imperativo legal, nace el Fiat 500e

En el salón de Los Ángeles, Fiat anuncia la producción de un 500 eléctrico, que se pondría a la venta durante la primavera de 2013 y se mantendría hasta 2018.

Fiat transformó al 500 en Estados Unidos para atender a las normas de California. Se ensamblaba en México.

Fiat lo hace con un objetivo: cumplir con los requerimientos que la norma exige a los fabricantes que venden sus coches en California, si bien, según las propias estimaciones de la compañía, eso le suponía perder unos 8.000 euros por unidad vendida, aún cuando el precio de tarifa arrancaba en el equivalente a 23.000 euros.

La transformación que da pie al Fiat 500e se basa en un motor eléctrico Bosch, el SMG 180/120 que pesa 32 kg y semejante al de los Smart, además de utilizarse en el eje trasero de híbridos como el Peugeot 3008 Hybrid4. Da 82 kW de potencia máxima a 12.000 rpm y 200 Nm de par. Con esta entrega, la aceleración de 0 a 100 km/h se cerraba tras 9,1 s y la velocidad punta era de 140 km/h.

La batería de iones de litio, suministradas por Bosch con celdas de Samsung SDI, pesa 272 kg (el total del 500e era de 1.362 kg), trabaja con una tensión de 350 V y aportan, con sus 24 kWh, energía para alcanzar una autonomía de 135 km: esto equivale a un consumo medio de 18,1 kWh/100 km. Se pueden cargar, exclusivamente, con corriente alterna a través de un conector Yakazi o SAE J1772 (tipo 1) admitiendo tensiones tanto de 240 como 110 V. En este último caso, la recarga completa de la batería podría llevar un día. La potencia de carga máxima con la que podía trabaja el cargador embarcado era de 6,6 kW.

Su montaje se hacía en la planta del consorcio de Toluca (México) donde también se ensamblaban los Fiat 500 con motores térmicos, entre otros modelos.

2010. El 500 eléctrico, sólo para EE.UU.

Chrysler presenta como concept-car en el salón de Detroit el Fiat 500 BEV y, desde el primer momento dejo claro que exclusivamente se fabricaría para el mercado americano, por lo que se desarrollaría su tren motriz en Auburn Hills, Michigan (EE.UU.), la sede de Chrysler, sin más datos sobre su rendimiento. También se denominó 500 Elettra.

2008. La transformación de Micro-Vett: e500

Sobre el Fiat 500 recién lanzado y de diseño inspirado en el modelo homónimo vendido entre 1957 y 1975, la firma italiana Micro-Vett desarrolló una transformación para convertirlo en eléctrico. El e500 Contaba con un motor de 80 kW y una batería de 22 kWh suministrada por Kokam de 220 V. Tenía 121 km de autonomía y una velocidad máxima de 97 km/h. Tenía la particularidad de contar con una caja de cambios manual de 5 velocidades.

Entre las transformaciones artesanales destacaba la de Velt. Creaba el e500 y, con una batería de 22 kWh, sobrepasaba los 120 km de autonomía.

1992. Fiat Cinquecento Elettra para carsharing

Como muchos otros coetáneos, casi fue un coche experimental. En este caso, su objetivo era el carsharing, de modo análogo a los programas de PSA en La Rochelle con AX y 106.

El antecesor del Fiat 500e fue Fiat Cinquecento Elettra lanzado en 1992. Elettra fue un proyecto que la marca italiana llevó a cabo con varios de sus modelos -además del Cinquecento, Panda y Seicento, éste último a finales de los años 90, y ya con mayor potencia y autonomía- con el que se les transformaba para convertirlos en eléctricos.

Disponían de un motor de 14 kW que estaba alimentado por baterías que, bien podrían ser de plomo, bien de niquel cadmio, indistintamente. Estos acumuladores permitían recorrer unos 100 km por carga, una operación que llevaba unas ocho horas; con una velocidad máxima de 85 km/h. Los Cinquecento Elettra se utilizaron para poner en marcha un carsharing en Roma.

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